— LA ESTRUCTURA QUE NOS GUIA
Dos áreas estratégicas, tres ejes transversales
— ÁREA 1
Salud pública intercultural

¿De qué se trata? — Las comunidades indígenas, afrocolombianas y campesinas en zonas rurales dispersas de Colombia enfrentan grandes desafíos de salud pública, producto de inequidades estructurales.
Al momento de buscar soluciones a dichos desafíos, es frecuente que las entidades externas prioricen la mentalidad científica occidental: objetivos y procedimientos aprendidos, primordialmente en universidades urbanas. Esto desconoce y desplaza los sistemas de conocimiento y cuidado que cada comunidad, en sus múltiples capas humanas, ha acuñado a lo largo de siglos de interacción con sus propias problemáticas y en sus entornos naturales, sociales y culturales.
La interculturalidad adoptada por Sinergias implica que dicho acervo de saberes locales dialogue con el conocimiento externo, y que se complemente de él allí donde haya lugar en el respeto mutuo.
Componentes:
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Atención primaria en salud
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Salud materna e infantil
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Salud sexual y reproductiva
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Salud mental comunitaria y prevención de violencias
— ÁREA 2
Bienestar social con enfoque territorial y autonomía comunitaria

¿De qué se trata? — El bienestar de una comunidad no depende exclusivamente de su salud física y mental, sino de una multiplicidad de factores que afectan, directa e indirectamente, a esta última. Uno de ellos es su capacidad para decidir sobre su territorio, defender sus derechos, gestionar sus recursos y participar en los espacios donde se toman las decisiones que les afectan. Una comunidad con liderazgos fuertes, con capacidad de interlocución con el Estado y otros actores institucionales, y con herramientas propias de gobernanza es una comunidad que puede sostener su bienestar en el tiempo, sin depender de la presencia de actores externos.
Eso es lo que persigue esta línea: fortalecer las capacidades estratégicas que las comunidades ya tienen en gobernanza, liderazgo, comunicaciones y organización colectiva, para que puedan incidir con más fuerza en las políticas públicas que definen sus condiciones de vida, y para que su bienestar integral sea sostenible.
Sinergias acompaña el fortalecimiento de esas capacidades —no las sustituye, ni las rediseña— para que cada comunidad tenga más herramientas para actuar sobre su propia realidad.
Componentes:
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Educación para la diversidad
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Formación en liderazgo comunitario y comunicaciones
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Proyectos productivos y de soberanía alimentaria con enfoque biocultural
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Entornos saludables para la vida

— EJES TRANSVERSALES
Aquello que lo atraviesa todo
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1— Género, diversidad e inclusión
Las inequidades no afectan a todas las personas de la misma manera. Las mujeres, las personas con discapacidad, las diversidades sexuales y de género, las distintas etnias y las juventudes enfrentan barreras específicas. Y esas barreras rara vez llegan solas: cuando se superponen, las desventajas se profundizan.
Por eso, este no es un componente adicional de nuestro trabajo: es una mirada que enfoca todo lo que hacemos —desde el diseño de los proyectos hasta la composición de nuestro equipo— y que propende por: el trabajo con y para las mujeres; el trabajo con y para las niñas, niños y adolescentes; la participación e inclusión de las personas con discapacidad, y la salud mental en las comunidades.
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2— Garantía y reivindicación de derechos
Las comunidades con las que trabajamos son titulares de derechos. El trabajo en salud y bienestar social no puede desligarse de esa conciencia, por lo que la incorporamos en lo territorial, lo cultural y lo político. El bienestar sostenible requiere que las comunidades conozcan esos derechos y puedan defenderlos en instancias diversas. Por eso acompañamos y orientamos la defensa de las protecciones legales y constitucionales de los individuos, las comunidades y los ecosistemas.
3— Incidencia y gestión del conocimiento
Sinergias propende por un diálogo horizontal entre los liderazgos comunitarios y aquellas instancias oficiales en las que se diseñan e implementan políticas públicas sensibles para los territorios. Uno de los insumos clave para dicha incidencia es el acervo de saberes con los que cuenta cada comunidad en torno a qué funciona, qué no, en qué condiciones y por qué. Por eso buscamos que ese conocimiento dialogue con la academia, de manera que la incidencia no solo alcance a quienes toman decisiones directas, sino también los debates que generan conocimientos. Ese diálogo se teje estableciendo alianzas con instituciones educativas y generando procesos de investigación que ponen los saberes propios y la academia en pie de igualdad.
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