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El territorio convertido en aula: salud y justicia en Colombia, en palabras de las estudiantes

hace 10 minutos
8 min de lectura

Cada año, estudiantes de la Universidad de Washington viajan a Colombia con Sinergias para aprender directamente de las comunidades. En 2026, el programa transcurrió entre Bogotá y Popayán, donde líderes indígenas, afrocolombianos y campesinos abrieron sus espacios y sus saberes a las jóvenes visitantes. Estas son algunas de las lecciones —académicas y humanas— que se llevaron de regreso a casa.

Public Health Colombia: Health & Justice for Indigenous and Afro-Colombians. Ese es el nombre del programa intensivo de estudios en el exterior que Sinergias y el Departamento de Salud Global de la Universidad de Washington han realizado durante varios años. En él, estudiantes de Estados Unidos viajan al territorio para aprender directamente de líderes locales sobre equidad en salud, justicia social y políticas lideradas por las comunidades. A lo largo de un par de semanas, el grupo se encuentra con organizaciones indígenas, afrocolombianas y campesinas, con instituciones de salud pública y con líderes comunitarios, y aprende de sus conocimientos y de la observación atenta del contexto. En su edición más reciente, realizada en marzo de 2026, el recorrido transcurrió entre Bogotá y Popayán, en el departamento del Cauca: desde un hospital público histórico y el espacio de memoria de Fragmentos, hasta la Universidad Autónoma Indígena Intercultural y los consejos comunitarios del norte del Cauca.

Quisimos saber qué quedó en quienes vinieron. Aquí compartimos algunos de sus testimonios: palabras que describen no solo una experiencia académica, sino profundamente humana. Hablan de una manera renovada de entender la salud pública, de las barreras que todavía se interponen entre las comunidades y su derecho a la salud, y de lecciones que trascienden cualquier curso. Nuestro agradecimiento es para la Universidad de Washington y, sobre todo, para las estudiantes que viajaron este año, por la honestidad y la generosidad de estas reflexiones.

A los estudiantes que compartieron estas palabras, y al Departamento de Salud Global de la Universidad de Washington: GRACIAS. Tejer bienestar empieza por escuchar —y este año, escucharon bien.


Una visión renovada de la salud pública y la interculturalidad

Para muchas de quienes vinieron, el viaje sacudió la definición misma de salud. Una y otra vez, describen el mismo giro: de la salud como un servicio que se entrega desde afuera, a la salud como algo que se teje con la cultura, el territorio y el conocimiento que cada comunidad ya tiene.

“No se puede hacer un trabajo significativo en una comunidad sin tomarse, primero, el tiempo de entender su historia y su cultura. Esto exige un nivel de intencionalidad que, creo, no se enfatiza lo suficiente en la formación académica o profesional. En Colombia especialmente, donde la violencia colonial, la jerarquía racial y la desigualdad de clase han moldeado durante siglos las realidades cotidianas de las comunidades afrocolombianas, indígenas y campesinas, entrar en ese espacio sin esa conciencia histórica es extremadamente dañino. Reproduce la misma dinámica (el complejo de salvador y la supremacía blanca) en la que las personas de afuera asumen que saben lo que es mejor sin escuchar de verdad.”

— Tuong Vy Nguyen

“Si bien un niño con anemia probablemente se beneficiaría de los suplementos de hierro, puede ser irrespetuoso y poco realista pedirle a un padre o una madre que renuncie a una tradición o un ritual espiritual. Incluso al ofrecer añadir los suplementos, el ofrecimiento nunca debería ser impositivo (…) Como profesionales de la salud global, siempre deberíamos presentar una opción, y hacerle saber a la comunidad que el recurso está ahí por si alguna vez lo quisieran.”

— Brooklyn Richins

“Una de las lecciones más importantes que aprendí es que el cambio significativo es un trabajo colectivo. No puede lograrse por individuos solos. Vivir en el Norte Global suele promover la idea de que el éxito y el progreso son logros individuales, pero yo fui criada como afroestadounidense, donde la comunidad siempre ha sido central para la supervivencia y la alegría. (…) Mi tía, que tiene una guardería, suele decir: ‘Se necesita un pueblo para criar a un niño’. De la misma manera, se necesita una comunidad para generar un cambio. Cada proyecto de Sinergias tiene como columna vertebral fundamental la participación comunitaria y los proyectos liderados por la comunidad, y asegurarse de que la comunidad esté involucrada, y creo que esa es la manera de hacer que estas intervenciones sean sostenibles y de verdad ayuden a las personas a quienes están destinadas.”

— Malanda Clamoungou

“El momento más significativo para mí fue el día que pasamos en la UAIIN. Poder ser parte de las ceremonias y escuchar hablar a los estudiantes y líderes me ancló y encendió mi pasión por la práctica de la salud pública con base comunitaria. Reforzó mi convicción profunda de que a las comunidades SE LES DEBE escuchar antes de emprender cualquier intervención o acción.”

— Reyna Sundell

“Una de mis mayores lecciones de Sinergias y de las demás organizaciones que conocimos en Colombia es que la salud nunca tiene que ver solo con el cuerpo. Está profundamente conectada con la cultura, la historia, el entorno, la identidad y el poder. Antes de este viaje ya entendía la salud pública como algo más amplio que los hospitales o los consultorios médicos, pero esta experiencia hizo que lo sintiera real de una manera mucho más honda.”

— Rayyan Cunningham

“Desarrollé una comprensión mucho más profunda de lo que realmente significa la salud. Lo más importante que aprendí fue entender que la salud va mucho más allá de la atención médica, y que está profundamente conectada con factores sociales, políticos y culturales.”

— Frida Olivares Villaseñor

“También me llevo un sentido ampliado de la humildad cultural. (…) Me confirmó que una práctica efectiva requiere un aprendizaje continuo y una disposición a adaptarse, en lugar de depender únicamente del conocimiento o la formación previos. Y, lo más importante, esta experiencia reafirmó mi compromiso con la incidencia, la colaboración y con garantizar que las voces de las comunidades marginadas no solo sean escuchadas, sino situadas de manera significativa en el centro del trabajo que hago.”

— Ardreana Thompson

“Durante la presentación, un miembro de la universidad indígena nos aconsejó ‘mirar qué andaba mal en nuestro entorno antes de ir a un médico’. Las organizaciones indígenas con las que hablamos, la organización afrocolombiana en el Cauca y la Casa Campesina resaltaron la importancia de la soberanía sobre su tierra y, de diversas maneras, de estar en armonía con la naturaleza y tener la capacidad de vivir según las prácticas tradicionales de la propia familia y cultura.”

— Chloe Anderson

Conciencia acerca de las barreras en el acceso a la salud

Las estudiantes también vieron, de cerca, por qué ese derecho a la salud se cumple de manera tan desigual. Sus reflexiones nombran las estructuras —la privatización, el racismo, el clasismo, el desdén por los saberes ancestrales— que todavía se interponen entre las comunidades y la atención adecuada que merecen.

“Las prácticas de salud indígenas tienen más probabilidad de ser desestimadas y descartadas. Los sesgos coloniales contribuyen activamente a estas jerarquías, pues los sistemas de conocimiento de origen europeo suelen tratarse como superiores, mientras que las prácticas indígenas a menudo se ven como ‘tontas’ o ‘ilegítimas’.”

— Brooklyn Richins

“Creo que el mayor desafío es que quienes diseñan los sistemas de salud no escuchan de verdad a las comunidades a las que se supone que deben servir, y las tratan como si no fueran expertas en sus propias necesidades.”

— Tuong Vy Nguyen

“Hay múltiples categorías para las comunidades afrodescendientes, muchas comunidades indígenas distintas que a menudo se agrupan como una sola, y grandes diferencias de experiencia entre personas pobres, ricas, rurales, urbanas, mestizas, negras o indígenas. Cuando los sistemas aplanan estas diferencias, le fallan a la gente.”

— Rayyan Cunningham

“A lo largo de esta experiencia quedó claro que el acceso a la atención en salud no se trata solo de la disponibilidad de servicios, sino de para quién están diseñados esos servicios y quién se siente seguro al usarlos. Muchas comunidades indígenas y afrocolombianas han sido históricamente excluidas de los procesos de toma de decisiones, lo que da lugar a sistemas que no reflejan sus valores culturales, sus lenguas ni sus necesidades.”

— Valerie Moran

“Uno de los desafíos más abrumadores y a la vez más importantes (…) es la presencia profundamente arraigada de sistemas interconectados de opresión y deshumanización. Entre ellos están el colonialismo, el racismo, el clasismo, el sexismo, el capitalismo, el fascismo y la toma de decisiones políticas desinformadas o dañinas. Juntos, estos sistemas han llevado a la limpieza étnica, el desplazamiento, la pérdida de vínculos ancestrales y culturales, la pérdida de identidad y territorio, y un trauma duradero que sigue moldeando los resultados en salud hoy.”

— Malanda Clamoungou

“Otro gran desafío que noté es la falta de enfoque en la prevención y en los determinantes sociales de la salud. Muchas veces se prioriza tratar enfermedades en lugar de abordar sus causas, como la pobreza, la violencia o el acceso limitado a educación.”

— Frida Olivares Villaseñor

“Muchos de estos problemas sistémicos de raza reflejan la desalentadora historia de Estados Unidos, pues tanto Colombia como Estados Unidos hicieron parte de la trata transatlántica de personas esclavizadas. Las luchas que continúan por la justicia, la igualdad y la inclusión social son sorprendentemente similares. Aprender sobre la violencia infligida a las personas por identificarse física o verbalmente como negras se sintió profundamente familiar. También pude conectar con la descripción que hizo la ACONC de personas negras que trenzaban mapas en su cabello y llevaban semillas consigo durante los viajes para asegurar el acceso a la comida en destinos desconocidos. Esto es un paralelo con las experiencias de las personas negras esclavizadas en el sur de Estados Unidos que buscaban seguridad en los estados del norte.”

— Ardreana Thompson

Lecciones para sus propias vidas

Y, como suele pasar en el territorio, las lecciones no se quedaron en el campo. Muchas regresaron a casa llevando algo más personal: una manera de escuchar, un sentido de humildad, una relación distinta con su propio trabajo y su propia vida.

“Esta experiencia impactó mis metas académicas al darme más conocimiento intelectual y contexto sobre las comunidades indígenas y afrocolombianas en otro país. Pude aprender directamente de las comunidades, en persona, a través de la conversación y la actividad práctica, algo que nunca habría podido experimentar aprendiendo únicamente de un libro de texto. (…) Esta experiencia también fortaleció mis metas profesionales, pues me interesa dedicarme a la epidemiología itinerante en el futuro. En la epidemiología es fundamental escuchar las perspectivas de otras comunidades.”

— Esmma Almousa

“Aprendí la importancia de escuchar activamente antes de asumir, y quiero aplicar esto tanto en mi vida personal como profesional.”

— Frida Olivares Villaseñor

“Otro sentimiento que se quedó conmigo fue en Fragmentos, sobre perdonar pero no olvidar. Mi perspectiva cambió cuando me di cuenta de que el perdón no tiene que ver, en realidad, con la otra persona. Se trata en verdad de uno mismo, de negarse a dejar que una herida o un agravio sigan teniendo poder sobre la vida interior. Perdonar no significa olvidar. No significa fingir que algo no ocurrió o que no importó, sino decidir que tu futuro no va a estar definido por tus peores experiencias. Ese replanteamiento fue muy significativo para mí, y es algo que quiero conservar para las situaciones difíciles y los conflictos del futuro.”

— Tuong Vy Nguyen

“Este viaje me mostró que cuidar de mí misma no está separado de mis metas; es parte de poder estar presente plenamente en mi vida personal y en mi carrera futura.”

— Valerie Moran

“Como mujer negra, con frecuencia me dicen que ‘somos muy fuertes’ y que ‘seguimos adelante sin importar lo que nos pase’. Aunque eso es cierto, no creo que deba normalizarse ni celebrarse que el daño siga ocurriendo y que la resistencia se vuelva lo que se espera de nosotras. La fortaleza no debería tener que venir del sufrimiento. Veo a Colombia a través de una lente similar. Ocurrieron cosas terribles que nunca deberían repetirse. Y, sin embargo, como enfatizaron muchas de las personas que escuchamos, la memoria importa.”

— Malanda Clamoungou

“Espero llevarme una mejor comprensión de cómo apoyar a las comunidades locales sin ser paternalista ni ignorante, al enfrentar problemas sociales que se han creado en Estados Unidos.”

— Cranston Gawin Coke

“Como estudiante que se prepara para comenzar mi práctica, mi proyecto final (capstone) y mi tesis, trabajaré de cerca con mis supervisores de sitio, mis profesores, etc., para asegurarme de estar bien informada sobre las necesidades de las comunidades, pero también de relacionarme con personas directamente involucradas en ellas. Me examinaré a mí misma para asegurarme de no ser nunca tan terca como para ser incapaz de ser humilde y aprender. Como futura profesional, escucharé activamente.”

— Brooklyn Richins

“Quiero proponerme pensar críticamente en cómo las maneras en que practico la geología pueden contribuir a las desigualdades en la soberanía y el uso de la tierra y en la degradación ambiental, y en las formas en que puedo reducir el daño en esa labor.”

— Chloe Anderson

 
 
 

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