Las claves
En Sinergias, desde 2024, durante todo 2025 y con continuidad en 2026, fortalecemos los liderazgos de personas con discapacidad (PcD) y su participación en espacios de gobernanza y de incidencia política tanto en instancias comunitarias como en las municipales, departamentales y nacionales. Lo hacemos a través de encuentros comunitarios, talleres participativos y procesos de investigación liderados desde el territorio y por las mismas PcD; siempre mediante el trabajo en varias capas de colectividad: con la persona, con la familia, con la comunidad y con las instituciones. Además, promovemos el reconocimiento de prácticas tradicionales de cuidado, incluyendo a dicha población en las costumbres y lógicas locales de salud. Impulsamos un cambio fundamental de las percepciones negativas con respecto a la discapacidad; fomentamos la construcción de planes de vida centrados en las personas, colectivizando el cuidado de las PcD en cada grupo social; y, además, abogamos por la inclusión de un enfoque de discapacidad en los sistemas organizativos y de salud propios.
Esta iniciativa nos ha permitido fortalecer al Grupo Motor “Luz Propia”, conformado por personas con discapacidad en el casco urbano de Mitú, que asumieron un rol activo en procesos de formación, incidencia y acompañamiento comunitario. Además, integramos, de manera transversal, el enfoque de discapacidad en las políticas y prácticas institucionales de Sinergias, sentando bases para su replicabilidad en otros territorios amazónicos.
¿Por qué es necesario?
El movimiento por los derechos de las personas con discapacidad en Colombia es sorprendentemente reciente: solo desde hace menos de 20 años, líderes y lideresas con discapacidad abogan por sus derechos básicos. Como si lo anterior no implicara un rezago suficiente, le acompaña un agravante: esa lucha se ha centrado en zonas urbanas. ¿Y qué, entonces, de la población con discapacidad en zonas rurales y en las comunidades indígenas de la región amazónica?
Al indagar, Sinergias encontró dos motivadores inquietantes . Por un lado, existe un subregistro en los censos oficiales, y como hemos visto con otras minorías demográficas, esa invisibilización perpetúa la vulneración de sus derechos, y las condena a nunca ser beneficiarias de política pública diseñada con base en datos fidedignos. Y por otro lado, que las personas con discapacidad de la Amazonia son constantemente excluidas de los procesos de toma de decisión en sus propias comunidades.
La combinación entre el nulo reconocimiento y la falta de espacios u oportunidades para explorar su propia voz y liderazgo, agranda, progresivamente, la brecha entre su calidad de vida y la de los demás miembros de sus comunidades. Además, el capacitismo, aún vigente en el debate público desde el nivel comunitario hasta el nacional, ha hecho que a las PcD se les reemplace en el foro público: que se hable por ellas. Una de las consecuencias de lo anterior es que no existe un enfoque de discapacidad en los Planes de Vida del Sistema Indígena de Salud Propio e Intercultural (SISPI).
¿Quiénes están participando en el proyecto?
Liderada por Sinergias y con financiación de la Climate and Land Use Alliance (CLUA), la estrategia cuenta con la participación activa de personas indígenas con discapacidad en las cuatro comunidades de AATIAM: Ceima Cachivera, Mituseño, Macaquiño, Tucunaré. En el plano urbano, también participan otros liderazgos comunitarios, autoridades tradicionales y el Grupo Motor “Luz Propia” en Mitú.
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